miércoles, 6 de enero de 2016

Attraversiamo.




[Sylvana y yo lo pasamos muy bien enseñándonos uno al otro los correspondientes modismos en inglés y en italiano. Hace poco dedicamos una tarde a hablar de las expresiones que se usan para consolar a la gente. Le dije que en Inglés a veces decimos <<Yo he pasado por eso>>. Al principio no lo entendía. <<He pasado por dónde?>>, preguntaba. Y le expliqué que la tristeza a veces es casi como un lugar geográfico, como unas coordenadas en el mapa del tiempo. Cuando estás perdido en el bosque del dolor, te parece inimaginable poder estar en un sitio mejor. Pero si alguien te asegura que ha estado en ese sitio y ha logrado salir, a veces sirve para dar esperanza.

- Entonces, la tristeza es un sitio? pregunté.

Sylvana me dijo que el equivalente italiano sería L´ho provato sulla mia pelle, que significa <<Eso lo he sufrido en carne propia>>. Es decir, eso a mí también me ha herido o marcado y entiendo lo que estás viviendo.

Pero, de momento, lo que más me gusta decir en italiano es una palabra común y corriente: Attraversiamo. Quiere decir "crucemos al otro lado" Los amigos se lo dicen unos a otros cuando van andando por la acera y deciden que ha llegado el momento de cruzar la calle...]

                                                                                                                                Come reza ama.

   Eso fue lo que le dijo Roberta a Giovanni, vamos a cruzar la calle; sin conocerlo de nada le tendió una mano que rezumaba ternura y Giovanni cruzò la calle, porque era necesario cruzarla, era el momento, inesperado, pero era el momento.

Roberta es un corazón limpio, que lanza pequeños cordeles de generosidad y te hacen dejar de toser.

Giovanni se acercó el otro día a ver a su sobrina y ésta le preguntó: - Tito estás malo?, te duele la tos?
Giovanni le dijo que la tos no dolía que la tos era el reflejo de que algo no iba bien,

- Pero tito, tu eres un dragón no? tú vigilas los cielos, traes la lluvia, eres amable...

+ Si princesa, pero soy un dragón que a veces tose.

- Y por qué toses tito?

+ Porque entregué mi alegría y mi energía.

- Pero tito, eso no se puede entregar, eso es tuyo y a ti también te hace falta para no toser.

+ Ya, pero en ese momento había una persona vacía que le hacía falta más que a mí.

- Y alguna vez te la devolvió tito?

+ No, tampoco tenía obligación de hacerlo; de todas formas los dragones la volvemos a generar pasado un tiempo.

- Sabes tito, hoy ha estado aquí Roberta y me ha regalado un libro de monstruos.

+ Princesa, Roberta despacha bondad y ternura.

- Es camarera tito?

+ Sí, camarera en el bar de las grandes esperanzas; y sabes princesa, todavía creo en las personas y quiero creer que hay muchas más en esos bares, donde hay que pararse, sentarse y observar a la clientela, porque suele ser selecta ya que llevan consigo algarabía, templanza, sonrisas, calma, y todo fluye tan natural que sin darte cuenta te invitan a un sorbo de su mágico licor.

- Tito eso suena bien, creo que a mí también me gustaría esos bares. Pero tito, cómo se puede saber cuales son bares de grandes esperanzas y cuales no?

+ Sobrina, al principio no se sabe, tu sólo entra, pides una copa, observa cómo te sientes y si no te suenan las tripas...quédate un poco más y vuelve mañana.

- Vale tito, iremos juntos a algún bar de grandes esperanzas?

+ Claro princesa, no lo dudes, nuestro sitio está allí, en un bar de grandes esperanzas, y lo mejor de todo es que no sabamos cúal, pero está allí.









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